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13.7.11

tatoos :)

El libro resbaló hacia su regazo, mientras se dejaba arropar por los brazos de Morfeo. Llevaba varias noches sin dormir, y aquel largo viaje le vendría bien para recuperarlas. Iba sola, en tren, hacia Nápoles, donde la recogería su familia de acogida, que pasaba allí el fin de semana. Aquella muchacha, de nombre Athena, había conseguido aquella oportunidad entre un millón, y se iba a Italia a pulir sus conocimientos en las Bellas Artes. Había llorado como una niña al enterarse. Lo dejaba todo atrás durante un cuatrimestre, y eso la entristecía, a la par que la llenaba de orgullo. Si estaba allí, era por su esfuerzo y su saboir faire.
A su derecha, un chaval, de unos dieciocho años, de pelo largo oscuro y mirada penetrante, no le quitaba ojo. Era lógico, puesto que ofrecía una imagen realmente llamativa: el pelo caoba, largo hasta la cintura, le caía en desordenados bucles por el rostro, y su cabeza caía levemente hacia la izquierda, dejando al descubierto su cuello, y el hueco de la clavícula, donde  dormía un diminuto colgante, una daga brillante y afilada, que parecía peligrosa pese a su reducido tamaño. Los ojos de él se posaron sobre su muñeca, donde había un tatuaje, “tempus fugit!”, y tras su oreja derecha, donde se apreciaba un trisquel celta tatuado, no más grande que una uña.
Sintiendo su mirada, ella se despertó, y le dirigió una mirada serena.
-¿Ocurre algo?
-No. Solo miraba tus tatuajes.
-Vaya. ¿Te gustan? Llevo más-sonrió ella.
-Wao, una chica de armas tomar, veo.
Instintivamente, su mano derecha subió al cuello, a cubrir la diminuta daga, y una sonrisa asomó a sus labios.
-Algo así.
-¿puedo ver los otros tatoos?
Ella, por toda respuesta, apartó su abundante mata de pelo, y dejó al descubierto un ankh en la base del cuello. Al hacerlo, apreció, por fin, la palma derecha, donde se leía you won’t be alone, even if the sky is falling dawn
-Ya veo. ¿Podría preguntar por qué?
-sólo si me explicas tu por qué. La razón de ese tatuaje el tu cuello
-No se te escapa una.- Esa respuesta no se la esperaba.- Está bien. Es un fragmento del libro de los muertos, en cuneiforme. Habla de cómo el alma liviana alcanza la superación. Para recordarme que debo ser feliz.
-mm… interesante. Me toca. Mira, la muñeca-le enseñó la escritura latina-es para recordarme que viva el hoy, que no crea en el mañana. Dudé entre tempus fugit o memento mori. El tiempo vuela, o recuerda que vas a morir. Para hacer que el carpe diem sea mi lema, siempre.
-Qué poética
-No sabes tú cuanto. En fin. El trisquel es una runa celta, para recordar de dónde venimos- dijo, apartando el pelo- y el ankh es un símbolo que comparto con ciertos personajes especiales que me esperan cuando vuelva.
-¿tus amigos?¿todos?
-Mi Ohana.- Hace una pausa. –Ohana significa familia, y familia, que nunca nos separaremos.
Él sonrió. Aquella chica era una sentimental, una soñadora, pero le gustaba.
-¿Y el de la palma?
-Una frase de una canción. Cuando la oigo, o la veo, la recuerdo. –Una sombra cubrió sus ojos, casi un velo de lágrimas. –Y ella ya no está para recordármelo.
-Lo siento
-No es nada, fue hace ya tiempo. Pero la echo de menos. Por eso me lo tatué. De todos modos, aún queda uno, que no has visto.
-Eso suena bien…
Ella se subió el vaquero, y desató la Converse que llevaba. Al descalzarse, él pudo observar como unas hojas y flores se enroscaban desde la punta de sus dedos hasta el tobillo, casi como los tatoos de Henna  de las novias musulmanas.
-Este,-explicó-fue el primero. Lo diseñé yo. Fíjate bien en el dibujo, verás una clave de Sol, enlazada a la de Fa, pero camufladas. Es la música, que lo envuelve todo.
-En ti hay algo más.-Dijo él, escrutándola.-Alguna marca más que no me enseñas.
-Bueno, cierto. Al igual que en ti.
-Touché. No me lo vas a decir, ¿no?
-No. Mi mamá me enseñó a no hablar con desconocidos.
-Pues lo estás haciendo.
-Porque es de malísima educación ignorar  a un interlocutor. Aunque no sepa ni su nombre.
-Tocado y hundido, mi bella dama. Mi nombre es Axel, oriundo de la Toscana, criado en Madrid, y de vuelta a mi hogar. Y tú eres…
-Athena.- Sonrió ella.-Por la diosa. Oriunda de Madrid, crecida y vivida allí hasta que gané la beca de Bellas Artes que me trae por estos lares- Respondió ella, tomando sus palabras.
-Encantado. Ahora que nos conocemos… Enséñame el resto, ¿quieres?
-No, es tu turno.
-Cierto. Veamos. Te he enseñado el cuneiforme, pero este es mi favorito- . Separa los dedos de la mano izquierda, dejando que ella vea los dedos tatuados.- Breathe, Believe, Dream. Respira, cree, sueña. Las consignas de mi vida.
- Me gusta-. Abre los dedos de su mano izquierda ella también, y le muestra un diminuto infinito. –Es la capacidad infinita de amar, esa que quisiera tener. Oh, y, mira. – Se levanta la camiseta y baja la cinturilla del vaquero, dejando al aire otra frase, en inglés, su idioma predilecto, aquel en que pensaba, rodeando toda la cadera en un cordel fino. Una frase de un libro.- “When you play the game of thrones, you can only win, or die.”. “Cuando se juega al juego de tronos, solo se puede ganar o morir.” Lo dice Cersei Lannister en el primer libro de Canción de hielo y fuego. Y me marcó. –Sonríe al recordar su cara al leer esa frase.